Foto: Laure Martínez F. /Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, España, Febrero 2006
Foto: Laure Martínez F. /Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, España, Febrero 2006

Ventajas y desventajas de las innovaciones tecnológicas en educación

 

 

 

Laure Martínez F.

Docente Universitaria-Investigadora PEII

Febrero, 2014

 

            Hablar de ventajas y desventajas de las innovaciones tecnológicas en el ámbito educativo invita necesariamente a hacer una revisión panorámica que permita, primero a tener en cuenta a que hacen referencia, para luego descifrar que tan ventajoso o no es el empleo de las mismas y hasta dónde se pueden permitir su uso de modo que realmente sean una herramienta empleada para el desarrollo en general. A continuación se presentan algunas ideas que puedan servir como papel de trabajo para reflexiones que den paso a la profundización sobre el tema a tratar. 

            Desde la perspectiva de una definición esencial “la tecnología es el conjunto de conocimientos técnicos ordenados de manera científica, que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como los deseos de la humanidad.” (Wikipedia La Enciclopedia Libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADa.) y cuando hablamos de la innovación tecnológica es el acto por el cual se introduce por primera vez un cambio técnico determinado en un área determinada.

            En relación al campo educativo representan un cambio significativo en el proceso de enseñanza aprendizaje lo que permite el desarrollo de competencias en el procesamiento y manejo tanto  de la información como en la producción de  conocimiento; éste último tarea primordial de la educación. Así con la integración del componente tecnológico en la praxis pedagógica desde diversas áreas, se transforma de manera significativa, a la vez que se trabaja en la formación de futuros profesionales con una visión integral  para enfrentar los desafíos de la educación del siglo XXI en el marco de la globalización.

Sin embargo, es válido hacer un alto en esto de la incursión de las herramientas tecnológicas, en el quehacer educativo para revisar  algunas ventajas y desventajas dependiendo de su uso en dicha área en general. Entre las ventajas se pueden enumerar, para los estudiantes: niños, adolescentes y jóvenes  el desarrollo de habilidades para la búsqueda de la información, motivación e interés por las novedades que ofrece la tecnología cada día. Y entre las desventajas: están tentados al síndrome “corta y pega” reduciendo así sus capacidades de investigación, dispersión, así como distracción debido a la cantidad de información variada que le aleja de su objetivo, también se observa propensión al aislamiento de la realidad.

En los docentes, promueve la transdisciplinariedad en el entendido que es uno de los principios en los que se fundamenta la educación en la actualidad,  incita a la creatividad y a la innovación al ver la necesidad de migrar de modelos clásicos de enseñanza por uno que se adapte a las exigencias; entre sus desventajas en el campo docente se podría mencionar que se requiere de tiempo y dinero estar actualizados, que muchas veces debido a la carga académica y poco poder adquisitivo se hace cuesta arriba.

            Pero hay unas ventajas en general con la incorporación de avances tecnológicos en la educación, es el aprendizaje interactivo en la educación a distancia, posibilitando que un mayor número de personas puedan seguir con su formación académica profesional, otra sería la alfabetización tecnológica que permite migrar a los analfabetas tecnológicas y estar a la par de los denominados “nativos tecnológicos”. Como desventaja se podría mencionar que muchas veces la capacidad de pensar, analizar y reflexionar se van mermando dejando como consecuencia la creación de un contingente de profesionales que no aportan, ni solucionan situaciones reales en una sociedad que cada día demanda más de la participación de sus centros educativos como canteras de generaciones de relevo.

            Para concluir se deja claro que tanto los docentes como los estudiantes sienten la necesidad de actualizar sus conocimientos para responder a las exigencias de los cambios, de manera particular los referidos a la tecnología digital, para ello debe existir desde los organismos que rigen la educación en todos sus niveles las herramientas necesarias para que esto sea posible.

 

Fuentes de consulta:

Wikipedia la enciclopedia libre. Documento en línea disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Tecnolog%C3%ADa.(fecha de consulta: 20-02-2014)

 

 

La praxis docente en dinámicas de cambio

 

 

Laure Martínez F.

Docente Universitaria-Investigadora PEII/ Junio, 2012

 

La adecuación y transformación de la institución universitaria desde sus cimientos, para estar en consonancia con la realidad de nuestro país en los últimos años, es el reto que se ha trazado el Estado venezolano, debido a la preocupación sentida por el desvinculación que existe entre este nivel educativo y el contexto, local, regional y nacional. En ese sentido recobra vigencia la responsabilidad que tiene la universidad de promover la formación de un ser humano que más que un profesional, sea un ser con un alto sentido de responsabilidad, comprometido con su sociedad; que más allá de su creación intelectual conozca y se reconozca en sus raíces, sea capaz de proponer soluciones que consoliden la seguridad y soberanía de la nación en todos sus aspectos.

 

En este caso para que esa transformación se cristalice se requiere y exige  la renovación del compromiso de todos los actores involucrados, y de manera especial el docente, por ser quien tiene sobre sus hombros la responsabilidad de ayudar a formar futuro. Así desde la praxis pedagógica, se requiere la reflexión e innovación permanente para que el proyecto en su totalidad sea posible y de esa forma contribuir a  la construcción de la realidad que demanda la integralidad en la que participen docentes, alumnos, egresados, administradores y todos los que hacen vida activa en la universidad.

 

Todo este proceso descrito anteriormente debe afianzarse  sin que esto se convierta en una amenaza que ponga en juego la calidad el proceso de enseñanza-aprendizaje en el que cimienta sus pilares la universidad venezolana del Siglo XXI; para que la creación, formación e intercambio de saberes y la integración socio-comunitaria estén vinculadas a su contexto como factor determinante del acontecer académico y éste debe indicarnos el camino a futuro. Para que ese desafío sea posible se requiere mayor exigencia en la formación del docente para que éste a su vez prepare al educando para conocer, comprender y operar en los fenómenos complejos de las realidades sociales actuales.  Es decir, la renovación, también debe girar en torno al qué se enseña y cómo se enseña, para responder a esa exigencia se debe trabajar en la elaboración de propuestas innovadoras en los métodos de enseñanza que promuevan la reflexión orientada a la investigación.

 

Es así como en las siguientes líneas, se presenta un análisis crítico reflexivo basado en la praxis pedagógica que por once años he tenido en el Instituto Universitario de Tecnología de Yaracuy, con un enfoque integral fundamentado en los aspectos epistemológicos, teóricos y metodológicos que sustenta la misma;  el mismo parte de  una breve descripción del contexto  en el cual me he desempeñado como docente en el cual destaco como nudos críticos el paradigma he desarrollado mi rol y la producción investigativa dentro de la institución; todo ello con una metodología de sistematización que permitirá articular la práctica con la teoría. Todo ello como un aporte que contribuya a la mejora del desempeño docente y por consiguiente al fortalecimiento de la calidad educativa en marco del proceso de transformación vinculada al desarrollo institucional, regional y nacional en el nuevo diseño curricular implementado.

 

 

A manera de inicio se expone la necesidad de replantear y reflexionar de manera crítica acerca del rol del docente universitario en la actualidad con la finalidad de mejorar su desempeño, lo planteo desde mi experiencia personal que por once años me han unido al Instituto Universitario de Tecnología de Yaracuy (IUTY); institución que me brindó la oportunidad de dar parte de la experiencia que ya traía de otras instituciones educativas públicas y privadas, así como de madurar a nivel profesional.

 

En este sentido debo comenzar por decir que dicho análisis no puede desligarse del proceso de cambios que atraviesa el IUTY,  producto de la necesidad de adecuarse a los cambios que desde el ente rector de las políticas de educación universitaria a nivel nacional; con el firme propósito de saldar la deuda social, así como de eliminar todas las formas de exclusión que por años sumió al sector; todo ello como vía para ayudar a construir una sociedad más equitativa y justa, según se expresa en los fundamentos de la Misión Alma Mater. (Misión Alma Mater, 2007: 8-9).

 

En atención a lo anterior no se puede obviar que el rol de la universidad en cualquier sociedad es de suma importancia y en los actuales momentos que vive nuestro país cobra auge, porque ella es la encargada de la formación de talentos humanos altamente comprometidos e identificados con el acontecer nacional y más allá de las fronteras con la región latinoamericana y caribeña, en el caso nuestro; que está llamada a la creación, desarrollo, transferencia y adaptación de tecnología con una visión socio crítica de forma que en la medida que responda adecuadamente a los requerimientos de la sociedad contemporánea se constituye en un factor estratégico para el desarrollo del país, siendo reconocida cada vez más como instrumento estratégico de ciudades, regiones y países.

 

Por ello el desafío para las instituciones de Educación Universitaria, es un tema que se debate en distintos escenarios, en esta época está caracterizada por cambios fundamentales de la que no escapa la práctica y la concepción educativa; se trata de enfrentar una realidad en el cual los sistemas productivos están en permanente transformación en un mundo globalizado, en el que la forma de percibir el tiempo y las distancias son distintas a las de antaño; la sociedades piden así a éstas instituciones, por años convertidas en verdaderos claustros, abrirse y romper de una vez por todas con ese viejo modelo medieval del cual emergió hace más de ochocientos años y que se adecúen a sus requerimientos; ante dicha realidad cientos de jóvenes piden a gritos reformas bajo climas de enfrentamientos entre un modelo agotado y que por muchos año ha  excluido a los más desposeídos, así desde hace varios años es común saber de estas protestas en países como Chile, Colombia, España, Inglaterra y Estados Unidos, por nombrar sólo algunos.

Y mientras esto ocurre en otras latitudes, qué pasa en Venezuela, cómo están asumiendo la sociedad venezolana y el Estado este desafío, qué mecanismos se han adoptado para hacer frente a esta realidad que marcó también a la universidad venezolana en sobre todo en el siglo XX, que por muchos años creó planes de desarrollo social y económico y cada individuo lo asumió como mejor le parecía, surgieron experiencias particulares que en conjunto no responden a los planes o proyectos del país en general, por un lado está el discurso y por otro la acción, (Córdova, 2012).

Es importante destacar, que bajo ese esquema la universidad venezolana había descuidado elementos importantes que la habían llevado al deterioro al no existir correspondencia entre éstas y la sociedad, convertidas la mayoría en instituciones desligadas de la realidad socio-productiva, colocándolas en un plano difícil para dar respuestas acertadas a muchos problemas que aquejaban al país; todo ello a pesar de que el artículo 2 de la Ley de Universidades (1970) establece que las universidades deben estar al servicio de la nación y les corresponde colaborar en la solución de problemas del país; pocas eran las posibilidades de aplicar de forma efectiva el compromiso y responsabilidad social; lamentablemente los las aspiraciones de miles de venezolanos  veían lejano la posibilidad de acceder  a estas instituciones y concretar sus aspiraciones de movilidad social a través de la educación.

En ese contexto en válido  destacar que para 1981, Arturo Uslar Pietri, en su obra Educar para Venezuela, (Pietri, 1981:71), ya cuestionaba el papel de la Universidad venezolana, cuando exponía que ésta estaba lejos de rendir los beneficios que la sociedad esperaba de ella; dicha situación se agudizó durante toda la década de los 80 y los 90 del pasado siglo cuando el Estado prácticamente delegó sus funciones rectorales en materia educativa a manos privadas, creando un abismo más grande del que ya existía. Planteaba así mismo Uslar Pietri, la imperante necesidad de una reforma educativa que tuviera como objeto formar a los hombres que Venezuela necesitaba para entonces, ya se vislumbraba desde entonces la necesidad de adecuar la institución universitaria al contexto local.

 

Se debe señalar entonces que la actual sociedad venezolana se enmarca en un proceso de cambios experimentados en la necesidad de crear un modelo de desarrollo educativo que se corresponda con su realidad, ello es posible al momento político y las circunstancias sociales, esta necesidad se expresa en primera instancia en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en el andamiaje legal y normativo, en las distintas Misiones y en programas sociales orientados a combatir el desnivel existente en el pueblo venezolano producto de políticas de Estado erradas que en el pasado influyeron en la concepción educativa de las instituciones venezolanas, hasta entonces cada más lejanas de su contexto.

 

Es así como el tema educativo en todos sus niveles y modalidades se ha convertido en punto obligado y objeto de especial atención en la agenda del Ejecutivo Nacional, no sólo desde el punto de vista financiero, sino en el impulso de cambios cuantitativos y cualitativos orientados hacia la formación integral del nuevo republicano. En cuanto al subsistema universitario, el reconocimiento a su rol para la formación de nuevos profesionales, en los últimos años el que más atención ha requerido por la necesidad crear un modelo que responda al momento histórico que vive el país y a ello está abocado, partiendo de las premisas del Estado Docente promovidas por el maestro Beltrán Prieto Figueroa (Damiani y Bolívar, 2007:233), ya que el Estado debe intervenir en la organización de la educación en el país  y la orienta según su doctrina política, la autonomía universitaria y la gratuidad total en el sector público hasta el nivel de pregrado consagrado en la Constitución de la República en el artículo 103; igualmente la inclusión y equidad pasan a ser así principios fundamentales en la nueva propuesta porque se hace valer la educación como un derecho universal, tal y como lo señala la UNESCO. Bajo este enfoque se han diseñado planes y proyectos que van desde el aspecto legal hasta la creación de programas e instituciones que tienen como objetivo fundamental, transformar la educación universitaria en nuestro país, para que forme, más que a profesionales especialistas, a hombres y mujeres integrales comprometidos con un proyecto de país hacia el todos debemos aunar esfuerzos.

 

De esa forma se pretende dar respuestas a la demanda de centenares de venezolanos que exigen al Estado cumplir con ese derecho universal y constitucional, se brinda así oportunidades a grupos sociales que antes no tenían acceso a la educación universitaria, logrando de esa manera el aumento de la matrícula de manera considerable, lo que significa que ahora ingresen a ella personas provenientes de sectores económicos y sociales más modestos. Se inicia con ello una nueva etapa, la transformación es inminente.

 

En ese contexto se hace indispensable reflexionar en torno a la verdadera función que debe cumplir la educación universitaria en los actuales momentos y sobre todo el papel que desempeña el cuerpo de docentes encargados de transferir conocimientos, pero que sobre todo deben sembrar la semilla del humanismo como base fundamental para construir sociedades más justas y equilibradas, basados en valores universales, patrios y ciudadanos, se plantea un esquema de desarrollo que vaya más allá de la mera contemplación pase a la acción, de esta forma la institución universitaria está obligada a mantenerse en constante revisión.

 

Ante esa realidad, se toman  decisiones que darán inicio a la transformación sustancial al sistema educativo universitario, se toman las acciones para definir los lineamientos de una educación más adecuada a las condiciones sociales, educativas y culturales de toda la población (Proyecto para la Transformación de los Colegios e Institutos Tecnológicos Universitarios, 2008). Esta transformación contextualizada en la Misión Alma Mater, contempla los siguientes aspectos: Crecimiento y Expansión, Mejoramiento del sistema de Ingreso, Redes de Apoyo Académico y Social, Sistemas de Apoyo Docente y Fortalecimiento Curricular; de esta forma la nueva universidad plantea sus desafíos al incluir elementos que se insertan a su vez al conglomerado latinoamericano, que como región vive un proceso de búsqueda de un modelo de desarrollo que sea inclusivo.

 

En este contexto se da la transformación universitaria y bajo este esquema las mismas juegan un papel fundamental  para propiciar los cambios necesarios; en este sentido el filósofo brasileño Álvaro Vieira (1986:102) citado por Gadotti (2011:9), defensor de la universalización y de la aproximación de la universidad con las demandas sociales, sostiene que “el objetivo de la reforma es identificar la universidad con la sociedad, en el esfuerzo de desarrollo material y espiritual, criando y semejando la cultura, a fin de que ésta, juntamente con la libertad, vengan a tornar-se los bienes más preciosos de pose de todo hombre del pueblo.

 

Al respecto es válido destacar que bajo este esquema retoman fuerza dos principios fundamentales de la Reforma Universitaria de 1928 producto de la lucha emprendida por la entonces Nueva Universidad –Argentina, Chile, Perú, La Habana-  la democratización de la enseñanza, la renovación del profesorado y la función social,  la universidad de entonces se planteaba que si no se hacía útil a la sociedad el camino quedaba a la mitad; ya que la universidad se consideraba como un órgano social de utilidad colectiva y no una fábrica para buscar títulos. (Damiani y Bolívar, 2007:176-177).

 

Cabe señalar que algunas situaciones que comienzan a parecer evidentes hoy, en el pasado  no lo fueron del todo, desde el comienzo de nuestra vida republicana se miró la universidad como una mera fábrica de transmisión de conocimientos con verdades absolutas, universales e inmutables; pocos se preguntaban para qué se enseña? Y cómo se enseña? Y es hoy a inicios del Siglo XXI aún retumbando en nuestros oídos las palabras visionarias y predictivas de Simón Rodríguez, el Libertador Bolívar, Bello, Vargas, Cecilio Acosta entre otros notables pensadores condenando la desidia a la que fue sometida nuestro sistema educativo en general. (Pietri, 1991:9).

 

Ahora, para lograr incentivar a los educadores y concretar los cambios exigidos, la reflexión y la observación son fundamentales, no se puede hablar de una total transformación sino se tiene claro cómo se puede contribuir a la formación del nuevo republicano que la patria requiere, qué herramientas y estrategias emplear para estimular la participación en el proceso educativo del educando y vincular  a la sociedad en general inculcando de esa manera que es tarea de todos; sino estamos convencidos que es posible y somos parte del gran proyecto poco o nada se puede materializar.

 

Para cristalizar este proyecto y dar respuestas a la realidad del país, la nueva propuesta educativa pretende abordar a cada participante de ésta como un ser único de libre pensamiento que sea capaz de abordar el tejido social desde la cotidianidad, esto está planteado desde la revisión del currículum, (Misión Alma Mater: 2007: 8). Es así como desde hace tres años, han comenzado la cristalización del nuevo modelo, con la transformación de los institutos y colegios universitarios dependientes del ejecutivo nacional; estos están llamados a consolidarse como entes promotores de la transformación educativa, cultural y socio-productiva del país, puntas de lanzas del desarrollo endógeno, sostenible; con una base socio-crítica y valores firmes emprendan acciones por el bienestar colectivo; se reitera de este modo que la educación no es la meta a obtener, sino todo lo que se hace durante el camino recorrido y en palabras de Aguerrondo y Xifra, 2002, citados en el Documento Rector para la Transformación de los Colegios e Institutos Universitario, (2008:11), cuando expresan que la educación “es el mecanismo por excelencia de la sociedad moderna para la movilidad social”.

 

Una vez hechas las consideraciones anteriores, destaco que mi labor docente se ha desarrollado todos estos años bajo esa realidad descrita y de ella destaco tres los hechos que han marcado mi experiencia en la institución, el primero son los escasos, por no decir nulos, espacios de encuentro en esta casa de estudios para debatir sobre la praxis docente que permitan la evaluación crítica y reflexión de manera que podamos  mejorar y dar respuestas a las exigencias, si bien es cierto que a mi ingreso  en dos mil uno hubo algunos cursos y talleres coordinados desde la División Académica y la Coordinación de Formación Básica, a través de esos encuentros  de alguna manera permitieron interacción entre los docentes participantes, pero  esas posibilidades se fueron desvaneciendo y por algunos años es muy poco lo que se hizo al respecto. Es importante destacar que las mismas estaban descontextualizadas y confinadas a actividades academicistas.

 

 En este mismo orden, el segundo hecho tiene que ver con el poco estímulo hacia la  investigación con pertinencia, tanto para el docente como para el estudiante; si bien es cierto que ha habido producciones individuales, en su mayoría como requisito académicos para trabajos de ascenso, sin vinculación, significados y sin valoración del sentido comunitario;  sin pertinencia social, ni institucional en general.  Y un tercer hecho tiene que ver con la desarticulación comunitaria como práctica permanente. Ante esta realidad es importante tomar en cuenta que la actualidad exige nuevas prácticas que permeen a las comunidades con la intervención dejando atrás esa visión parcelada del conocimiento; y a salir de las viejas prácticas de ver  a las comunidades con “laboratorios” tal y como las define Córdova (2012); esto nos lleva a construir un futuro posible a partir del presente (Berger, G. 93, citado por Córdova, 2011:1)

 

Resaltando estos tres aspectos o nudos críticos, se infiere que la actividad pedagógica ha tenido pocas propuestas innovadoras que hayan permitido  dinamizar el hecho educativo, en este sentido Gadotti, (1996:9), expone que la praxis es la suma de la acción con la reflexión; si sacrificamos la acción caemos en el verbalismo y si sacrificamos la reflexión caemos en el activismo, en este sentido se debe cuidar que estos dos principios se articulen de manera que la calidad educativa se derive del conocimiento de la realidad y la calidad docente; a lo que sumo que si no hay reflexión, no hay acción y por consiguiente no puede haber investigación. La urgencia requiere promover estrategias que permitan incentivar la investigación y que sea producto de la praxis, con pertinencia socioeducativa, tomando en consideración que los proyectos que se emprendan deban estar fundamentados en epistemologías del pensamiento crítico social como respuesta  al enfoque humanista integral, a la dialogicidad de carácter integral con capacidad operativa  en la toma de decisiones conectadas con el desarrollo endógeno en nuestro recinto universitario, en palabras de  Freire “el diálogo es el único modo de conocer, el único modo de que una educación sea humanista y humanizante, porque el diálogo es el modo de ser propiamente humano. (Rodríguez, s.f:3).

 

En este orden de ideas la experticia alcanzada permite señalar que en mi praxis docente sentida y expresada en  la interacción estudiante-docente-contexto, demostrando que esta tríada relacionada potencian el trabajo y generan un compromiso para refrendar la transformación  del profesional integrado a la sociedad como un ciudadano identificado con los valores patrios, con responsabilidad social, compromiso ciudadano, aspectos éticos y humanos a fin de promover el pensamiento crítico reflexivo comprometido con los cambios sociopolíticos que vive el país; todo ello será posible si iniciamos el cambio de las estrategias y métodos de enseñanza.

 

Bajo esta perspectiva,  de cambios tangibles e intangibles en el que se encuentra inmersa la universidad venezolana, la experiencia pedagógica de quienes estamos inmersos como miembros activos, se ha enriquecido de manera significativa por la oportunidad histórica que significa poder tener elementos para comparar un antes y un después. Para concluir propongo que es necesario propiciar encuentros entre universidad y comunidad al servicio de la sociedad para formar egresados que atiendan las realidades de nuestros pueblos.

 

 

FUENTES DE CONSULTA

 

-Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999.

-CÓRDOVA, Yadira. Construyendo cambios, conducción y planificación estratégica de proyectos de cambios. Universidad Bolivariana de Venezuela, tercera edición, 2011.

-CÓRDOVA, Yadira. Video Conferencia La Integración Socioeducativa como eje de la transformación Universitaria, 2012.

-DAMIANI, Luis y BOLÍVAR, Omaira. Pensamiento  Pedagógico Emancipador. Latinoamericano, por una Universidad Popular Socialista de la       Revolución Venezolana, -compiladores-. Ediciones de la  Universidad Bolivariana de Venezuela. 1ra Edición, 2007. Caracas, Venezuela, 2007.

-Documento Rector para la Transformación de los Colegios e Institutos Tecnológicos Universitarios de Venezuela. Caracas, Venezuela, 2008.

-.Documento Misión Alma Mater. Proyecto: Transformación de Institutos Universitarios Tecnológicos y Colegios Universitarios en Universidades Politécnicas, Ministerio del Educación Superior, 2007.

-GADOTTI, Moacir. Elementos para una praxis transformadora de la universidad. Intervención por videoconferencia [transcrip­ción] en el I Foro mundial por la transformación universitaria. Ca­racas, 03 de marzo de 2011.

-USLAR P., A. Educar para Venezuela. Gráficas Unidas, S.A. Madrid, España, 1981.